Acabo de terminar de ver el 7º capítulo de la última temporada de LOST, y me sentí obligado a comentarlo de inmediato. Fue sorprendente.
Toman al personaje más maquiavélico que pueda existir en la televisión (Ben Linus) y le dedican un capítulo entero donde al final la única palabra que se me viene a la mente es REDENCIÓN.
Uno como fanático espera cierto nivel de complejidad en las historias, a veces un o sigue a un director, un guionista, o simplemente un actor. En este caso, es el último, ya que el trabajo de Michael Emerson es único para una serie única.
Para los que no ven la serie lo resumiré en una idea: el tipo fue capaz de dejar morir a su propia hija, pero encuentra la oportunidad de expiar sus pecados y ayudarla en una vida totalmente diferente.
Si, LOST es una serie complicada, si, hay que verla desde el principio, si, en la cuarta temporada todo cambió de manera muy brusca, pero sigue siendo la hora televisiva que más me entrega en la semana y la voy a extrañar, porque no habrá otra LOST.
Pero siempre estará Michael Emerson para seguirlo en donde sea que trabaje, porque es un maldito genio.
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